Qué es una bonificación
Muchas entidades ofrecen un tipo de interés más bajo a cambio de que contrates otros productos con ellas: domiciliar la nómina, un seguro de hogar o de vida, un plan de pensiones o el uso de tarjetas. Esa rebaja se llama bonificación y los productos exigidos se llaman productos vinculados.
La clave es que la bonificación es una ventaja condicionada. Si dejas de cumplir los requisitos, el tipo puede subir en la siguiente revisión y tu cuota con él. Por eso hay que leer el detalle de cada condición, no solo el titular de la oferta.
Lo que dice la normativa
La ley de contratos de crédito inmobiliario distingue entre ofrecer un producto a cambio de una mejora en las condiciones y obligar a contratarlo. Las bonificaciones están permitidas siempre que se informe de forma clara y conste en los documentos precontractuales. En el caso de los seguros, la entidad debe aceptar una póliza alternativa que ofrezca prestaciones equivalentes.
Esto significa que puedes comparar el seguro que te propone el banco con el de otra aseguradora. Si el tuyo es equivalente, la entidad no debería rechazarlo para aplicarte la bonificación. Consulta la ficha de información precontractual para ver qué se exige exactamente.
Cómo calcular si compensa
Suma el coste anual de cada producto vinculado: primas de seguros, comisiones de mantenimiento o de tarjeta que se evitan o se pagan, aportaciones a un plan. Después calcula cuánto ahorras en intereses con el tipo bonificado frente al no bonificado.
Por ejemplo, en un préstamo de 200.000 euros, una bonificación de 0,5 puntos reduce los intereses del primer año en unos 1.000 euros. Si los productos que te piden cuestan 700 euros al año y no los necesitarías, el ahorro real es de 300 euros. Si cuestan 1.200 euros, la bonificación te sale cara.
Riesgos a vigilar
Revisa durante cuánto tiempo debes mantener los productos, qué ocurre si cambias de banco para cobrar la nómina y quién puede modificar las primas. Un seguro con una prima que sube cada año puede acabar anulando la ventaja.
Desconfía de las ofertas que presentan el tipo bonificado como si fuera el único. Pide siempre el tipo sin bonificaciones y la TAE en ambos escenarios para comparar con honestidad.
Cómo comparar ofertas con distinta vinculación
Pon las ofertas en una tabla con el mismo importe y plazo: tipo sin bonificar, tipo bonificado, coste anual de los productos y TAE. Así verás cuál es mejor sin que el nombre comercial te distraiga.
Una hipoteca algo más cara pero sin vinculaciones puede ser preferible si no quieres depender de una sola entidad. Si dudas, una broker puede ayudarte a ordenar las ofertas y entender sus condiciones.
Fuentes y límites
- Banco de España: productos vinculados a la hipoteca
- Banco de España: seguros hipotecarios
- BOE: Ley 5/2019, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario
Los ejemplos son hipotéticos. Consulta también nuestra metodología y criterios de actualización.
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