Un índice de referencia, no un precio del banco
El euríbor es un índice que refleja a qué tipo de interés se prestan dinero entre sí los bancos de la zona euro. Lo publica un organismo europeo, no tu banco, y se calcula a distintos plazos. En las hipotecas españolas el más habitual es el euríbor a doce meses.
Que el índice sea público tiene una consecuencia práctica: dos entidades distintas parten del mismo valor de referencia. Lo que cambia entre ofertas es el diferencial que añade cada una, las comisiones y las condiciones que acompañan al préstamo.
Cómo se forma el tipo de una hipoteca variable
El tipo de interés de una hipoteca variable se compone de dos partes: el índice de referencia y un diferencial fijo que pactas al firmar. Si el euríbor está en el 2,5 % y tu diferencial es del 0,9 %, el tipo aplicado en esa revisión sería del 3,4 %.
El diferencial no cambia durante la vida del préstamo salvo que lo renegocies, y por eso es la cifra que más conviene comparar entre entidades. A igualdad de índice, medio punto de diferencial supone una diferencia notable de intereses a lo largo de veinte o treinta años.
Cada cuánto se revisa y qué ocurre con la cuota
El contrato fija cada cuánto tiempo se recalcula el tipo, normalmente cada seis o doce meses. Entre revisiones, la cuota se mantiene. En la revisión se toma el valor del euríbor que indique el contrato y se recalcula la cuota con el capital pendiente y los años que quedan.
Si el índice sube, la cuota sube en la siguiente revisión; si baja, se reduce. Por eso quien tiene una hipoteca variable debería conocer su fecha de revisión y mantener un margen en su presupuesto mensual para absorber variaciones.
Un ejemplo para medir el riesgo
Imagina un préstamo de 150.000 euros a 25 años con un tipo total del 3 %: la cuota es de unos 711 euros. Si el tipo total sube al 4 % sobre el mismo capital y plazo, la cuota pasaría a rondar los 792 euros, unos 80 euros más al mes. Son cifras ilustrativas con un caso simplificado, no una previsión.
Haz siempre esta prueba de estrés antes de contratar: simula tu cuota con uno o dos puntos más de tipo y comprueba si tu presupuesto lo soportaría. La calculadora te permite cambiar el diferencial para ver ese escenario.
Variable, fija o mixta: qué te conviene
No existe una opción mejor en abstracto. Una hipoteca fija da certeza a cambio de un tipo inicial que suele ser distinto; una variable puede abaratar la cuota si el índice baja, pero te expone a subidas. La mixta combina un periodo fijo y otro variable.
La decisión depende de tu margen de ahorro mensual, de tu tolerancia al riesgo y de cuánto tiempo prevés mantener el préstamo. Compáralas con el mismo importe y plazo y revisa también la TAE y las condiciones de bonificación.
Fuentes y límites
- Banco de España: guía de acceso al préstamo hipotecario
- Banco de España: hipoteca a tipo fijo o variable
- BOE: Ley 5/2019, reguladora de los contratos de crédito inmobiliario
Los ejemplos son hipotéticos. Consulta también nuestra metodología y criterios de actualización.
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